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Antecedentes:
Tomado del libro: "Monografía de Chiquintad, la esmeralda azuaya" del P. Bolívar Jiménez Alvarez. EDICAY - Cuenca, 2004
Chiquintad inicialmente era un anejo perteneciente a la parroquia de San Blas, a partir del año de 1882 empiezan a reunirse los moradores con el fin de solicitar a las autoridades correspondientes la creación de Chiquintad como una parroquia independiente. Luego de realizadas las gestiones, la parroquia Chiquintad se crea en el año de 1905, con dirección eclesiástica del reverendo Elías Mora y como su primera autoridad al Sr. Rafael Peñafiel.
El lugar de Chiquintad aparece ya con este nombre, en 1577 con motivo de una sesión solemne del Cabildo de Cuenca, verificada el 26 de julio de ese año, a los 20 años de la fundación de la ciudad; en la que se designa a San Marcial, Obispo de Dimógenes, patrono menor y abogado de las epidemias y heladas que, de forma ruinosa, caían en los meses de junio y julio en las zonas agrícolas de Tarqui y Chiquintad.
Cuando por haberse extendido el fervor a San Marcial por toda la provincia, el 18 de julio de 1809 (según consta en el acta capitular de ese año), se erigen una serie de cofradías con éste nombre; la del anejo de Chiquintad, perteneciente a la Parroquia de San Blas de Cuenca, figura como la principal. En ese documento consta que dicha Cofradía lo conformaron personas del lugar como: Diego Deulay, Juan Jaygua, Antonio Morocho y Pedro Chimipudila (apellidos que hoy han desaparecido), quienes acordaron ?mandar perpetuamente a celebrar tres misas, una cantada y dos rezadas, debiendo ser una de ellas en el mes de noviembre y concurriendo con la solemne procesión a San Marcial.?
Pero? ¿por qué los naturales de Chiquintad determinaron que esta festividad religiosa se realice por el mes de noviembre y no en junio? Fue, sin duda, en vista que generalmente por el referido mes se producían terribles heladas, ?correspondiendo las más de ellas a la semana comprendida en que la Iglesia celebra el día de San Andrés, ¡Idiosincrasia de la clase indígena! de esa zona?
A inicios del Siglo XX, cuando Checa, que antiguamente se llamaba JIDCAY, fue erigida parroquia eclesiásticas el día seis de octubre de 1909 (aunque la fundación canónica se la hizo nueve años después, el 24 de octubre de 1918), por Monseñor Manuel María Pólit; Chiquintad, que por largísimo tiempo perteneció a San Blas, se constituyó en anejo principal de la parroquia.
Con esta categoría, los moradores entusiasmados y decididos, dieron inmediato comienzo a la construcción de un nuevo, hermoso y espacioso templo (se tiene memoria que antes existía un pequeño templo de adobe ubicado exactamente frente al actual); una casa conventual; y, posteriormente, en la década de los años 40?s, a la torre del cal y ladrillo cuyo costo alcanzó $ 40.000,oo sucres.
Alma del progreso material y espiritual en todo este extenso período han sido los Señores Síndicos, quienes, junto a una organización comunitaria dependiente del párroco y constituida por: gobernadores, regidores y semaneros indígenas, llamada Cabildo, han realizado una serie do obras, que hoy, ni siquiera con la tecnología disponible, la facilidad del transporte y los varios caminos para obtener recursos económicos, nos atreviéramos hacer.
En el siglo que feneció destacan como síndicos de lo que hoy la Iglesia Parroquial de Chiquintad, los señores: Adolfo Ortiz, Manuel Ortiz y Miguel A. Peralta.
En la administración del Señor Adolfo Ortiz se construyeron: la torre, el altar mayor (obra de un ebanista de la parroquia ?El Pan?) y las pinturas que adornan el interior del templo, en donde se lee ?Recuerdo del Señor Adolfo Ortiz y Sra. Ana María Guamán 1954?
En el régimen del Señor Manuel Ortiz: el revestimiento del templo con ladrillo, el arreglo y remodelación del convento parroquial, la colocación del reloj público y una serie de gestiones a favor de la educación moral e intelectual de la niñez y la juventud de Chiquintad, razón por la que es una persona muy reconocida y apreciada de todos. Gracias a él se fomentó la devoción a la Santísima Virgen de la Inmaculada de Saymirín, hoy llamada ?Madre de los migrantes?
En la actualidad y desde 1996, el Señor Miguel. Peralta, viene desempeñando con verdadera abnegación y ponderada eficiencia esta delicada función. Su gestión se ha caracterizado por la eficiente coordinación, tanto con el párroco como con el Comité del Pueblo, gracias a los cuales y a la cooperación de los moradores de la parroquia se han venido realizando una serie continua de obras de infraestructura que referiremos más adelante.
Fundación de la parroquia y nombramiento de su primer párroco
El 25 de septiembre de 1982, Monseñor Luis Alberto Luna Tobara crea la parroquia eclesiástica de Chiquintad y la pone bajo el patrocinio de San Marcial y la Santísima Virgen del Rosario; ratificando así, lo que este Santo y la Venerable Madre de Dios y Madre nuestra, han significado desde el comienzo colonial para este pueblo.
El Padre: Víctor María Mancero Martínez, fue designado como su primer párroco. Este venerable sacerdote de 64 años de edad, que por un tiempo corto estuvo anteriormente encargado de la parroquia Checa, luego de haber sido párroco de Ludo, Nabón y Jima; narra, en una de sus crónicas adjuntas al primer libro de bautizos de la parroquia, las siguientes impresiones dignas de guardarlas perpetuamente en la memoria.
Respecto de su nombramiento:
?En el año del Señor de 1982, mediante nombramiento canónico extendido por el Excelentísimo Monseñor Luis Alberto Luna Tobar, Arzobispo de Cuenca, fui designado con fecha veinte y dos del mes de julio del presente año, primer párroco de Chiquintad; y siendo así, desmembrando este anejo de la antiquísima parroquia de ?San Andrés de Checa?
Con este nombramiento comencé de un modo canónico a ejercer mi ministerio sacerdotal en este pueblo, a saber: administración de los sacramentos: bautismos, matrimonios, etc. Además, el cuidado obligatorio de los bienes muebles e inmuebles pertenecientes a esta nueva parroquia eclesiástica de Chiquintad: templo, convento parroquial, terrenos que poseyere y llegare a poseer??
En cuanto a la Inauguración de la nueva parroquia:
?El domingo 5 de septiembre de 1982, el Excelentísimo Señor Arzobispo de Cuenca, Monseñor Luis Alberto Luna Tobar, a las 3 y 30 de la tarde, salió del Palacio Arzobispal en compañía del Padre Stanley Enríquez Cornejo, Secretario de a Curia Arquidiocesana de Cuenca, de otros sacerdotes y del suscrito Padre Víctor María Mancero Martínez, con el laudable propósito de inaugurar canónicamente la parroquia eclesiástica al anejo de Chiquintad, antes, en lo eclesiástico dependiente a Checa, pero que ya detentaba la categoría de parroquia civil, en virtud de la cual poseía autoridades propias como: Teniente Político, Jefe de Área, presidente ?Pro Mejoras?, Colegio de Enseñanza Secundaria, etc. ??
De lo referente a la recepción y al cálido encuentro que efectuó el pueblo de Chiquintad
?Acercándonos ya a Chiquintad, repentinamente, tanto Monseñor como su comitiva y el suscrito, sentimos en nuestros ánimos una emoción inusitada; pues, como el abrirse un telón de un bello escenario, se nos apareció el pueblo engalanado poéticamente y sus moradores en correcta formación para darnos una afectuosa y cálida recepción?
Desde Patamarca donde se habían colocado arcos hermosos de flores, similares a los arcos de triunfo de la época clásica, nos escoltó una caravana de vehículos (unas cuarenta motocicletas y un número igual de carros). Los niños y las niñas de la escuela portando banderas de nuestra patria y cartelones con leyendas alusivas a esta fecha histórica, nos recibieron en la plaza central; en donde, en medio de ovaciones, del dulce tañer de las campañas y de música alegre de nuestro folclor, echaban vivas de agradecimiento? Después se entonó el Himno Nacional??
Respecto de los actos religiosos en el templo
?De inmediato se entró en el templo y se dio comienzo a la celebración litúrgica en seno de la cual, el Señor Arzobispo me tomó el juramento de rigor y entregó a mi cuidado el pueblo que acababa de ser elevada a la categoría de parroquia eclesiástica. Por tal motivo se cortó una cinta tricolor, para exteriorizar así su inauguración?
De inmediato nuestro Señor Arzobispo ratificó como patrones principales de la nueva parroquia, a la Reina Augusta del Rosario y a San Marcial (Obispo). Así, se terminaron los actos religiosos de la inauguración en el templo.?
Del agasajo que se les rindió en los salones de la Escuela Central
?A las 6 de la tarde se llevó a cabo en el patio y salones de la escuela, un especial agasajo de agradecimiento, tanto a Monseñor Luis Alberto Luna Tobar por haber elevado a la categoría de parroquia eclesiástica a Chiquintad, como a su primer párroco párroco. Hubieron discursos gratulatorios de parte de algunos pobladores, se ofrecieron sendos obsequios y ramilletes de flores. Un grupo de mujeres que conforman ?La Sociedad de Toquilleras De Chiquintad?, obsequiaron a nuestro Prelado un hermoso y vistoso sombrero, quien lució de inmediato en su cabeza; lo propio hicieron conmigo.
En todo momento, la fiesta estaba amenizada por una Banda de Música que entonaba expresivas piezas del pentagrama nacional?
Monseñor se regresó a Cuenca teniendo que cumplir con otros actos propios de su ministerio. Entre tanto, la comitiva de sacerdotes y yo, aceptamos una exquisita comida, que las mujeres del lugar habían preparado con cariño, para agradecer este sublime acontecimiento de inauguración?
Todo esto se realizó para la gloria de Dios y la santificación de este pueblo.?
Administración del Padre Víctor M. Mancero Martínez
Difícil es comenzar una obra. Difícil fue para el Padre Víctor Mancero, instaurar como es debido, una parroquia que carecía de infraestructura. El viejo convento de adobe estaba prestado al Colegio que acababa de fundarse, por lo que el sacerdote tuvo que arrendar unos dos modestos cuartos al Señor Leonidas Agudo para hacer su vivienda. El pueblo tuvo que hacer una colecta y comprar algunos electrodomésticos indispensables como: cocina, refrigeradora y algunas bajillas.
Pese a las incomodidades, el Padre Víctor Mancero se puso ?manos a la obra?. En lo espiritual, buscó revitalizar la fe cristiana, muy arraigada por cierto; organizó la liturgia al estilo que pedía la reforma de la Iglesia en el documento ?Sacrosanctum Concilium? del Vaticano II; estableció un calendario de fiestas; introdujo algunas costumbres de otros lugares, los ?cucuruchos? por ejemplo, y las agregó a las propias que se practicaban en la Semana Santa. Fomentó la devoción a la Santísima Virgen de El Quinche, etc.
En lo material, apoyó a la Junta Pro-mejoras de aquel entonces y junto a los comités barriales apuntaló varios proyectos urgentes para sus moradores. En su tiempo se construyeron unas pequeñas carreteras para unir a los sectores de San Antonio y Santa Teresita con el centro parroquial; en donde, al mismo tiempo, se levantaron capillas (hoy sustituidas por unas modernas), y las puso bajo el cuidado de síndicos, quienes, luego, han continuado trabajando por su adelanto.
El Padre Víctor Mancero permaneció por dos años sirviendo como pastor a esta nueva parroquia, concretamente, hasta el 10 de agosto de 1984, tal como de desprende de la firma registrada en esta fecha en el primer libro de bautizos parroquial. Luego la población queda sin párroco propio y es atendida por el sacerdote de Checa, el Padre Gustavo Mora Mora; quien, después, en abril de 1990 y luego de unas desavenencias con los moradores de Checa, según consta en una carta dirigida por él mismo al Arzobispo de entonces (16 de enero de 1992), trasladará su residencia a Chiquintad en donde permanecerá por cuatro años mas; es decir, de 1990 hasta febrero de 1994.
Hechas las respectivas investigaciones, los feligreses de Chiquintad le recuerdan a este sacerdote que permaneció prácticamente por diez años entre ellos, como un buen amigo, que se preocupó de establecer una feria dominical para cuya inauguración había invitado a la banda del ejército, y de esa manera dar solemnidad al acto.
Cuando, en un domingo de carnaval de 1994, el Padre Gustavo Mora deja la parroquia, esta vuelve a ser atendida por el párroco de Checa, el Padre Laudelino Quijada. No será regular su servicio, porque al surgir la idea de cantonizar Checa, los moradores de Chiquintad que veían al Padre Laudelino como aliado de ese proyecto, acudieron a la Curia para reclamar la parcialización del sacerdote a favor de intereses que ellos consideraban no comunes y solicitan un párroco propio.
Un año duró el conflicto, entre tanto, el Vicario Episcopal de la Zona Suburbana, Padre Armán Rodas Ulloa, se hizo cargo de atenderles y les ofreció conseguir un sacerdote propio. Ofrecimiento que fue cumplido a cabalidad meses más tarde, cuando el Señor Arzobispo de Cuenca, con fecha 16 de diciembre de 1996, nombra como párroco al Padre José Bolívar Jiménez Alvarez, que hasta ese momento ejercía su ministerio en la parroquia La Asunción.
Padre: José Bolívar Jiménez Alvarez, 2° párroco de Chiquintad
Se encontraba el Padre José Bolívar Jiménez Alvarez, participando de un retiro espiritual que tuvo lugar en Tumbes, Perú, del 28 de noviembre al 1 de diciembre de 1996, cuando habían llamado a su casa desde la Curia para comunicarle que había sido nombrado párroco de Chiquintad. De esta designación se habían también enterado en la parroquia; por lo que una comisión integrada, entre otros, por los señores: Sergio Vélez (Teniente Político), Miguel A. Peralta (Síndico), Mercedes Vélez (Presidenta de la Junta Parroquial), Tarquino Vélez, Rosendo Aucapiña, Francisco Merchán, Imelda Riera, Severita Guachichulca, Emperatriz Guachichuca, Abel Castillo,Digna Quito y Rosa Guamán, busco entrevistarse con el sacerdote.
La entrevista cordial y llena de afecto mutuo, se realizó en las instalaciones de la Universidad del Azuay en donde labora el Padre como profesor de Teología. En ella se acordó la fecha y hora en que tendría lugar el acto de posesión, señalando para el efecto el?
Sábado, 21 de diciembre de 1996
El sábado 21 de diciembre de 1996 constituye una fecha memorable; tanto para el pueblo de Chiquintad, porque recibe a su segundo párroco con el que luego entabla una amistad fecunda e inicia una serie de obras significativas de carácter espiritual y material; como para el propio sacerdote, que tiene la oportunidad de rememorar otro encuentro feliz con el pueblo de lo que fue su primera parroquia: Pucará, a donde llegó en una fecha similar, el martes 21 de diciembre de 1983 a las 5 y 15 de la tarde en medio de una multitud entusiasta y bajo una copiosa lluvia.
A las 4 de la tarde, acompañado del Padre Arman Rodas Ulloa, Vicario Episcopal de Pastoral Suburbana y del padre Gonzalo Vásquez Calderón; como también de su hermano Flavio Israel, su colaboradora Rosa Chávez Barzallo, y de quien fuera su profesor de primer grado, el Sr. Luis Rómulo Guamán; el Padre José Bolívar llegó a la plaza central de la parroquia. Una parte de la caravana compuesta por vehículos y comparsas (por estar en vísperas de Navidad) escoltó los vehículos de la comitiva; la otra parte de la caravana llegó minutos después debido a una confusión.
Una vez en el espacioso templo al que entró el nuevo párroco en medio de aplausos, abrazos, repiques de campanas y vivas, se dio comienzo a la Santa Misa solemne presidida por el Vicario, Padre Armán Rodas U., quien, además, tomó el juramento de rigor al nuevo pastor. Entonces el Padre José Bolívar, basado su discurso en el pasaje bíblico tomado de Lc. 2,21, que dice: ?? y le pusieron por nombre Jesús?, dio su primer mensaje, del cual extraemos las siguientes frases:
?? Estas tres actitudes evidenciadas en los personajes de quienes nos habla el Evangelio de hoy, proclamado hace unos instantes y que acabo de comentarles: 1.-) respeto y delicadeza por parte Dios; 2.-) lealtad y eficiencia por parte del Ángel Gabriel; y, 3.-) fe y compromiso absoluto por parte Myriam de Nazareth, es lo que debemos vivir con mayor intensidad desde este mismo instante de nuestro primer encuentro, los chiquinteños. Yo humildemente les invito a ello?
Sí, necesitamos respetarnos, necesitamos ser delicados como lo es Dios con la humanidad, porque un pueblo que no se respeta deja de ser tal para convertirse en una masa amorfa y caótica. Necesitamos ser leales y eficientes como el Arcángel Gabriel, porque la lealtad es una de las virtudes que más ama el Señor y la eficiencia es una de las cualidades que permiten el progreso. Necesitamos tener fe y comprometernos como María, porque la Fe es la luz que nos permitirá ir tranquilos por ?las cañadas oscuras? (Salmo 23, 4) que siempre se presentarán en nuestra vida personal y comunitaria; y porque el compromiso es una cualidad que modela nuestro carácter y siembra bondad en los demás. Vivir estas actitudes hoy, me parece, es poner el ?nombre de Jesús? a la actividad pastoral que yo pueda realizar y la vida cotidiana de todos ustedes?
?? Frente a las justas inquietudes que Chiquintad tiene en la hora actual, es conveniente tener presente estas virtudes y cualidades? Por mi parte, y, a igual que los Apóstoles Pedro y Pablo, digo: ?no tengo oro ni plata, más lo que tengo os daré, a Jesucrist? (Hechos 3,5) y a éste Resucitado. En tal virtud procuraré ?y este es mi firme compromiso que deberá ser evaluado el último día que el Señor me tenga entre Ustedes?, procuraré, digo, en todo lo que me sea posible: cumplir con mi compromiso pastoral, tratando de ser ante todo, leal a la palabra de Dios que muchas veces ha sido manipulada para justificar intereses personales; trataré a todos con delicadeza; asumiré los momentos difíciles con sensatez dando frontalmente la cara cuando se trate de defender la justicia, el amor, la paz, y la libertad vulnerados; guardando, eso sí, la necesaria prudencia frente a situaciones importantes para la población, y que por lo mismo, requieren un tratamiento adecuado por parte de las autoridades a quienes corresponda el caso??
?? Veo que hay que trabajar; por ejemplo, hace falta una casa conventual, no sólo para que viva el párroco dignamente, sino para que atienda con sobrio decoro a la población y brinde un aspecto respetable a la parroquia eclesiástica. No me asusta este reto, sé que es posible hacerlo, la experiencia me lo dice, cuando de manera grata recuerdo a Pucará y a San Rafael de Zhárug, anteriores parroquias a las que he servido con cariño, realizando estos mismos trabajos. Sé, repito, que es posible hacer todo cuanto un pueblo se propone, siempre que en sus hijos haya generosidad, un gran corazón, una razonable confianza en su pastor, un compromiso sincero de todos y una decisión firme; que ustedes, estoy seguro, lo tienen en abundancia? Yo ?reitero una vez más?, con la bendición de Dios y María santísima y la ayuda fraternal de ustedes, buscaré en todo momento constituirme en aquello que Dios quiere de todo sacerdote sea: elemento de unidad, un verdadero puente que una los abismos, por ello, con el poeta, quiero terminar esta, mi primera intervención ante ustedes, diciendo:
Señor: nací para unir, vivo para unir, quiero servir para unir. Es mi misión y mi secreto.
Señor: que maravillosa es la función del puente. Yo también quiero ser puente.
Sí, quiero ser puente para: unir a los hombres, unir a los desunidos, unir los corazones.
Señor: quiero ser puente para todos los que pasan por el camino de mi vida.
Que nuca sea muralla que separe, sino mensaje, para que todos los hombres puedan llegar a Ti. Así sea?.
Terminado el acto litúrgico el nuevo párroco y su comitiva fueron invitados a un salón del antiguo convento para, en unión a las personas más representativas de la parroquia, gustar de una comida fraterna.
Así, como queda escrito, se realizó la posesión canónica del Padre José Bolívar, que a la fecha tenía 42 años de edad.
Trabajo pastoral del Padre: José Bolívar Jiménez Alvarez (1996 ? 2003)
Por ser la parroquia relativamente nueva y por la situación un tanto irregular de los últimos años, la población, siendo tan entusiasta como lo es, se encontraba desmotivada. Era urgente una voz, alguien que invite al avance integral, alguien que siendo hermano de todos lidere el progreso. Y eso justamente trajo el Padre Bolívar Jiménez.
A su llamado respondió el pueblo con sumo entusiasmo y admirable prontitud. Pudo entonces proyectarse y concretarse algunas obras de gran importancia.
En el ámbito de infraestructura, y gracias a los comités que para el efecto se organizaron presididos en su orden por los señores: Alfonso Agudo, Eulogio Ortíz y Francisco Puma Agudo, se ha logrado construir en el centro parroquial: la nueva casa conventual dotándole de todos los servicios básicos, se colocó la 1ª piedra el 12 de mayo de 1997, duró 3 años y se inauguró el 14 de mayo del 2000; la reconstrucción de la torre de la Iglesia matriz, trabajo que se realizó en el año 2002; y, las nuevas instalaciones, tanto de la amplificación, como eléctrica en el templo parroquial, efectuándose en estos días correspondientes al mes de octubre del 2003.
Recientemente y gracias a las gestiones coordinadas con la Junta Parroquial de Chiquintad, presidida por la distinguida Dama, Doña Esilda Cajamarca Riera, se logró reconstruir la enorme cubierta de la Iglesia a un costo que supera los 50.000,oo dólares. La inauguración tuvo lugar el viernes 17 de octubre.
En las diferentes comunidades con la colaboración de sus moradores, la coordinación de los síndicos y directivas nombradas para el efecto; y así mismo, la dirección permanente del párroco, se han realizado los siguientes adelantos:
? En Tixán: la construcción de la casa conventual inaugurada en1997; el altar del templo, una pequeña joya de madera pulida, obra iniciada gracias a la iniciativa del Señor Luis Guachichulca y Sa. que tuvo un costo que sobrepasó los $ 50?000.000,oo de sucres, de los cuales los esposos antes mencionados donaron 20 millones; y, pintura de la Iglesia.
? En San Antonio: La construcción de la capilla, iniciada en el 2002 y concluida en su totalidad recientemente. La Iniciativa fue del Señor Mesías Carpio y su Sra. esposa, Doña Mercedes Carpio. Se formó un comité pro-construcción que presidió eficientemente el Señor Agustín Carpio. Hubo una colaboración directa, correcta y eficiente de las señoritas: Tránsito Llapa y Rosa Hermelinda Llapa Niola; quienes, además se preocuparon de mandar a construir un hermoso altar, la mesa de celebración y un precioso crucifijo de un metro de altura, con el reconocido escultor cuencano César Jimbo. Este sector adquirió un equipo de amplificación que permite una audición perfecta del servicio litúrgico que mensualmente tiene lugar en el templo. El Señor Arzobispo hizo gestiones ante el Señor Juan Eljuri, quien donó la cerámica para el piso.
? En Bellavista, uno de los sectores más alejados del centro parroquial y con mayor contacto con la ciudad, la construcción de una hermosa capilla. Esta obra, como todas las otras, son el fruto de la unidad, que en este caso fue coordinada por la Señora Síndica, Doña Mercedes Durazno Montesdeoca con el apoyo directo de su esposo el Señor Polivio Vidal Campoverde, de los esposos Víctor Bernal Vidal º y Aida Reyes; de los señores Lauro Vidal Campoverde (recientemente fallecido), Carmen Vidal Campoverde, Esperanza Piña y Juan Alvarracín. La obra, que comenzó con una minga general el sábado 26 de septiembre de 1998, fue terminada en el 2003. El Señor Edgar Coronel Agudo dotó al templo de unas 20 bancas de fina calidad para la comodidad de los asistentes al servicio religioso. El costo de la capilla alcanza aproximadamente a unos $ 25.000,oo dólares.
? Santa Teresita. En el año 2002 y bajo la coordinación de su síndico, el Señor Manuel Cuzco Mora, se amplió considerablemente la antigua capilla que data de los años 70?s siguiendo el proyecto dado por el Padre Bolívar. Además, se construyó un hermoso altar de mármol y se colocó elegante cerámica en el piso. El costo fue financiado con la cooperación de sus propios hijos y una asignación especial de la Junta Parroquial.
? San José. Cuando el padre José Bolívar visitó esta comunidad la encontró prácticamente dividida por un asunto legal relacionado con el terreno en donde se levantaba la capilla con el Ministerio de Educación, situación de la que se habían hecho eco, tanto el Obispo Alberto Luna Tobar como el sacerdote de entonces, el Padre Gustavo Mora, quienes suspendieron su construcción, ordenaron que las imágenes y los objetos litúrgicos del lugar fueran llevados al centro y suspendieron también el servicio pastoral directo. El nuevo párroco advirtió esta situación, se informó del caso y con absoluta sagacidad invitó a continuar el trabajo. Lo secundó en este noble empeño el Señor Manuel Vélez. Al principio fueron muchos los escépticos, pero al ver que el trabajo continuaba con decisión, poco a poco se fueron sumando a él. Entonces vinieron donaciones: El Señor Adolfo Vélez y su Señora esposa Zoila Peralta, todo material para el tumbado y la cerámica del piso; el Señor Roberto Puma, los cristales para las ventanas; los esposos Jesús Calle Agudo y Raquel Carlos, las bancas; la Señora Rocío Agudo Calle, el amplificador. Los Jóvenes del lugar también han contribuido económicamente cada vez que han organizado sus fiestas anuales.
El Señor Manuel Vélez es el alma de este lugar, tiene la cooperación del Señor Rafael Carpio y destacadas catequistas como: Nicanor Pacheco, Carmen Vélez, Cecilia Vélez, Evita Mejía Agudo y Zoila Peralta Vélez etc. Hoy el sector tiene una muy bonita capilla, con un altar de madera recién construido y dotada de lo necesario para un buen servicio litúrgico.
No podemos dejar de mencionar al Señor Jacinto Vélez Aucapiña. Según el testimonio de los profesores del lugar que han permanecido aquí por muchos años, a las gestiones que este gentil hombre ha realizado en los años pasados se debe, en gran parte, el desarrollo y adelanto del sector. Lo propio podemos decir de los Señores Galo Villavicencio, José Vélez Puma.
? Loma de la Esperanza. En este sector, antiguamente llamado ?Loma del Ucho? por tener una propiedad en ese lugar de la cordillera un Señor de apellido Ucho, Doña Amable Riera ha sido como en otros tiempos su señor esposo ya fallecido, una persona verdaderamente valiosa que ha servido punto de referencia. Este sector, a pesar de contar con pocos y temporales habitantes, recibe por parte del párroco el mismo trato que el resto de sectores. El año de 2003 se cambió la cubierta de la pequeña capilla y se colocó fina cerámica en el piso.
En el ámbito netamente espiritual, el sacerdote actual ha realizado un obra realmente grande. Ha comenzado por subir la autoestima del pueblo en base a la vivencia de valores humanos y cristianos. Para unir al pueblo se ha ideado obras comunes dándoles responsabilidades concretas que después son evaluadas con absoluta seriedad. Para motivar a los jóvenes ha buscado el apoyo de entidades especializadas en este campo y les ha encargado la organización de una fiesta tradicional pero que iba tomando una orientación, ni muy cristiana ni lo suficientemente edificante; ahora ellos, tanto jóvenes como señoritas, procuran que este acto festivo sea realmente para la gloria de Dios, para fortalecer la amistad entre ellos, para la realización una obra de desarrollo concreto y para brindara a propios y extraños un programa cultural, social y deportivo que realmente produzca muchas satisfacciones.
La catequesis para niños y para adultos ha sido otra de las prioridades pastorales del sacerdote actual. Para dotar a los niños de una buena formación, se escoge con mucha prolijidad a los catequistas a quienes se los da una formación permanente. Con éste propósito, el padre Bolívar publicó un libro dedicado especialmente a ellos, titulado: ?Algunos Consejos prácticos a los catequistas? en 1998.
En noviembre del 2001 se realizó una jornada de misiones de tres semanas, predicada por los Redentoristas. Con este motivo hubo un colorido recibimiento, una participación masiva con mucho fruto espiritual; y, un emotivo acto de clausura con la presencia del Señor Obispo, Monseñor Vicente Cisneros Durán, en el que el Padre Bolívar pronunció un magnífico discurso pastoral alusivo al acontecimiento.
En febrero y marzo del 2003 tuvo lugar la ?MISION PARROQUIAL? organizada y orientada por la Conferencia Episcopal Ecuatoriana. Los seglares de la parroquia que quisieron involucrarse como misiones se prepararon con anterioridad; de parte de las familias hubo una excelente apertura y una entusiasta participación. Como fruto exquisito de esa jornada, hoy en la parroquia están organizadas las Asambleas Cristianas que libremente durante el año se las realiza en las casas de las familias, pero que con el carácter de obligatorias, se las realiza en los tiempos litúrgicos fuertes, como son Adviento y Cuaresma. La Coordinación de las Asambleas Cristianas está en manos de Doña Rosa Paredes que tiene una magnífica experiencia en este campo.
La parroquia cuenta en la actualidad con siete capillas coordinada por un número igual de Síndicos. Tiene también alrededor de cincuenta catequistas, algunos de los cuales constituyen un verdadero paradigma por su experiencia y su constancia, tales son los casos de los Señores Julían Mejía, Nicanor Pacheco, Mesías Agudo, Mercedes Durazno, Soledad Agudo y Elena Guiracoca.
El área de ministerios, especialmente del ?ministerio laico de la distribución de la Eucarístía?, está suficientemente cubierto. Son 4 ministros hombres y tres mujeres; estas últimas, coordinadas por Doña Bertha Riera, están dedicadas por entero a la atención de los enfermos y ancianos.
Existe desde el año 2003, un Consejo Pastoral que desafortunadamente no funciona a plenitud, debido, no a la mala voluntad de sus miembros, sino a los efectos de la migración que los obligan a ausentarse.
Recientemente, tuvo lugar unos cursos intensos y sistemáticos para los catequistas pre-sacramentales del bautismo y del matrimonio; quienes, lo suficientemente capacitados y coordinados por el Señor Francisco Puma Agudo, están trabajando de manera excelente de acuerdo a un cronograma programado para cada año. Con estos mismos agentes de pastoral, se está realizando una serie de talleres de formación, el primero de estos talleres tuvo que ver con el ?ministerio del canto y la música en la liturgia?.
Saymirín y la Virgen de los migrantes
En otro segmento de esta página se cuenta la interesante historia de la devoción a la Santísima Virgen de la Inmaculada de Saymirín, iniciada y fomentada por el insigne chiquinteño, el Señor Manuel Ortiz.
Cuando el Padre José Bolívar Jiménez llegó, ya esta devoción llevaba algunos lustros de vigencia. Las personas acudían frecuentemente con flores y devociones al lugar llamado Saymirín, en donde, enclavada en el precipicio de una quebrada y adornada de un pintoresco paisaje verde y azul, se encontraba la imagen de la Madre de Dios y Nuestra, asentada sobre un pedestal de roca natural y cubierta por un chozón de paja.
La misa se celebraba sobre un mesón a campo abierto colocado a las plantas de la imagen; pero como esta situación se volvió incómoda por la presencia de inesperadas lluvias o el asfixiante calor, o por la insuficiente audición de la ceremonia, se vio la necesidad de construir una capilla. El Padre José Bolívar Jiménez, elaboró el plano y encargó su ejecución al Señor Manuel Ortiz, que supo hacerlo excelentemente bien. La capilla fue consagrada por Monseñor Gabriel Díaz Cueva, delegado del Arzobispo de Cuenca, el 8 de diciembre del 2000.
La víspera de este gran día ya hubo festejos. Se comenzó al final de la tarde, con una majestuosa procesión desde la Iglesia matriz hacia la capilla; en ella, mientras se rezaba el Santo Rosario y entonaba magníficos himnos marianos, sonaban cohetes pirotécnicos que al mismo engalanaban el cielo con deslumbrantes colores, la lumbre de las antorchas dibujaban la silueta de la adornada imagen y la de todos los participantes que superaron las trescientas personas. Después hubo una solemne Eucaristía presidida por el Padre Bolívar Jiménez A., para terminar luego, con alegre música y un magnífico acto socio-cultural.
Como al menos por dos ocasiones, se produjeron sacrílegos robos en la capilla, que por su posición geográfica esta exenta de custodia; el Padre Bolívar Jiménez Alvarez, después de elaborar personalmente el plano, ordenó, a su primer síndico, el Señor Tarquino Aucapina, la construcción de una casa de vivienda para, además de brindar comodidad a la persona o familia que permanezca de guardiana del lugar, ofreciera también acogida a los visitantes.
La construcción se encuentra este momento en plena ejecución pero para su culminación total se requiere su colaboración generosa.
A partir del año de la consagración de la capilla, la fiesta en honor a la Santísima Virgen de Saymirín, se celebra cada 8 de diciembre. Los priostes de los tres primeros años, los mismos que también financiaron la energía eléctrica de la capilla, fueron los Señores: Luis Zotamba, Luis Zhagui, Mario Cuzco, Saúl Cuzco, Angel Zhagui, Hernán Riera, Miguel Peralta, José Agudo Cuzco, Vicente Zhagui, Jorge Zotamba, Carlos Aucapiña, René Zotamba, Juan Barbecho Ortiz, Saúl Zhagui, Cecilia Agudo, Rosa Peralta Véles, María Urgiles, Lastenia Berméo, Martha Agudo, Nube Agudo, Lucía Agudo, Rosario Agudo Cuzco y Mayra Uzhca.
El último comité (el de 1994) estuvo conformado por: Sr. Segundo Agudo Riera como PRESIDENTE , el Sr. José Arcecio Carpio como VICEPRESIDENTE, el Sr. Rafael H. Carpio P. como SECRETARIO, la Srta. Carmita Carpio R. como TESORERA; y como VOCALES: Polibio Vélez, Julio Vélez, Julio Puma, Mariana Agudo, Manuel Guamán C., Adolfo Vélez V., Alfonso Agudo N., Julio Riera, Alberto Niola, Reinaldo Riera P., Cruz Merchán; Y, Polibio Zotamba. A estos priotes se debe la casi conclusión de la pequeña vivienda.
El Padre Bolívar Jimenes deja la parroquia el 10 de Octubre del 2008 para hacerse cargo de la parroquia de El Valle.
Padre: Víctor Leopoldino Cabrera Guerrero, 3° párroco de Chiquintad
Llega a Chiquintad un sábado 10 de Octubre del 2008, con un gran recibimiento por parte de los habitantes de la parroquia (falta editar más información)
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