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Uno de los más antiguos y principales anejos de Chiquintad es San Francisco de Tixán, que comienza a construir su capilla en terrenos donados por los esposos Cristóbal Yuquilima y Rosario Viñanzaca en 1945, gracias al entusiasmo de la gente del lugar dirigidos por el Señor José Antonio Sinchi Guiracocha, miembro del Cabildo; y, al apoyo decidido del Padre José Alberto Arce Piedra, quien, así mismo, pone al sector bajo el patrocinio de la Santísima Virgen María: LA DOLOROSA DEL COLEGIO.
 
Luego de algunos años de suspendida la obra, ésta es retomada nuevamente por iniciativa de los moradores en tiempos del nuevo sacerdote de Checa, el Padre Luis Alberto Lozano, ante quien tuvo que disculparse la comunidad por no haberle pedido oportunamente la autorización requerida. Aceptadas las disculpas la comunidad se organiza; en tal virtud, se nombra como primer Síndico al Señor Miguel Calixto Viñanzaca, quien es aceptado por el Señor Cura párroco y posesionado como tal, por Monseñor Manuel de Jesús Serrano Abad. A partir de entonces y con un cierto aire de autonomía respecto de Chiquintad, se reabrieron los servicios religiosos: jubileos, Corpus Cristi, pases del Niño, fiesta de la Santísima Trinidad y las fiestas octubrinas en honor al patrono San Francisco el 4 y al Señor de la Buena Muerte el 16, en las que se hacía un derroche de esplendor con las famosas escaramuzas a caballo, los disfrazados y las contradanzas.
 
El frontis de la capilla data de los años setentas. Los planos los mandó ha realizar el Señor Rosendo Benavides G. con el Arquitecto Jaime Molinari Rodil el 2 de junio de 1971. Al Señor Andrés Gahuamancela se le debe la mano de obra del coro, las gradas, las puertas de madera, las ventanas, el tumbado del presbiterio, el arreglo del viejo convento y la cruz grande del cementerio; obras en las que también el Señor Benavides laboró.
 
A comienzos de la década de los sesenta se acabó el antiguo CABILDO que constituía una instancia de poder en la comunidad, para pasar a depender del Síndico de la capilla, responsable de las obras materiales y el servicio eclesiástico del lugar.
El CABILDO era una entidad de poder y de organización local de la época colonial que contaba con un Gobernador, un Alcalde, un Regidor mayor y un menor, un Fiesta Alcalde, un Doctrina Alcalde, un Ayudante para la Quipa, dos Mayordomos y dos Muñidoras (personas encargadas de arreglar el templo). También formaban parte de esta organización los Pongos que se dedicaban al servicio del sacerdote turnándose semanalmente y los Guías quienes caminaban delante del sacerdote cuando salía a caballo a cualquier diligencia pastoral.  Todos los principales se posesionaban el 1 de enero de cada año y recibían la VARA DE MANDO bendecida por el sacerdote, por lo que se les llamada indistinta-mente VARARAJOS
 
El GOBERNADOR invitaba a comer en su casa el 1 de enero y pedía que todos los asistentes salgan al trabajo cuando se les llame. Por su parte, el día Domingo de Ramos el ALCALDE regalaba ramos a la gente. El FIESTA-ALCALDE era el encargado de organizar las fiestas con disfrazados, escaramuzas y contradanzas conformados por 4 guías cada juego, en las que se bebía chicha de jora de maíz y aguardiente  de contrabando. El  COCTRINA ALCALDE enseñaba la doctrina cristiana (el catecismo) a niños y adultos. Y, el AYUDANTE tocaba la quipa para convocar a las mingas y la bocina para animar las mismas.
 
Un especial protagonismo del Cabildo se vivía todos los lunes santos, cuando estos personajes y el resto del pueblo se reunían en la capilla para arreglar los Calvarios. Al finalizar la tarde se participaba de una PAMPA MESA a la que todos los que podían llevaban su mediano; entonces era el momento para que Alcaldes, Mayordomos, Doctrineros y sus esposas se sirvieran mutua y ostentosamente el plato.
 
El sector de Tixán, que en años anteriores comprendía también las actuales comunidades de Patamarca, Bellavista, parte de Ocho León y San Andrés; construyó e hizo bendecir el cementerio en 1961.
 
Gracias a las gestiones del señor Miguel Calixto Viñanzaca y otros patriotas, la escuela de Tixán comenzó a funcionar, con la Señorita profesora Rosa Victoria Mora, su primera maestra, el mes de enero de 1943 en la casa pedida al Señor Andrés Sinche, contando entre sus primeros alumnos a Rosendo Benavides G, quien más tarde llegará a ser líder (aunque no tan aceptado debido a su carácter fuerte) de la comunidad, gracias a su preparación catequística en los años sesentas y setentas y a la participación en los cursos del INTEPAL, en donde obtuvo muy satisfactoriamente, a pesar de su edad, un diplomado en teología.
 
Posteriormente se gestiona y se construye un local propio en terrenos donados por los Señores Luis Guachichulca y Manuel Mateo Guiracocha. Así, en abril de 1964 se inauguran las tres primeras aulas de la escuela ROBERTO ESPINOZA, a las que años más tarde entre 1978 y 1979 se añaden tres más, pero de estructura metálica.
 
La trocha de la carretera se trabaja en los años 1970 y 1971, cuando era teniente de Chiquintad el Señor Lizardo Riera Arias, y párroco el Padre Luis Gonzalo Vásquez. El primer carro en llegar al centro de Tixán fue el llamado PIRAGUA del checano, Señor Agustín García,  apodado EL LOCO.
 
Con la energía eléctrica que se instala en Tixán  en 1972, llegan también las posibilidades de la microindustria, que en la actualidad consta de varios talleres de carpintería y ebanistería en donde se producen finos muebles, también de mecánica industrial y otras fábricas que permiten mantener algunas fuentes  de trabajo en beneficio de los propios moradores.
 
El canal de riego Saymirín, que se nutre de las vertientes de Huanduc y Frutillas, fue trabajado gracias al impulso del Señor Juan Esteban Padilla, allá por 1944. Los directivos, luego de haber realizado la denuncia correspondiente comenzaron el trabajo, para lo cual, de acuerdo a las normas legales de aquella época, hubo que comprar el paso, es decir, comprar una franja de tres metros de terreno a lo largo de todo el recorrido, que en este caso fue desde Saymirín a Millacata, a una tal Señora Virginia Granda de Ordóñez y su hijo Alberto Ordóñez.
 
El canal de riego llamado Machángara  se empieza a construir en febrero de 1969 y el de Patamarca en 1987, en este último caso,  teniendo como presidente del proyecto al Señor Elías Maldonado.
 
Dos impases ha tenido que soportar la comunidad de Tixán a igual que el resto de Chiquintad. La primera en la década de los años setenta, en la que gracias a la unidad del pueblo se salió victorioso y se impidió la implantación del parque industrial en la zona de San Andrés; anhelo de los indolentes capitalistas y del Alcalde de entonces Javier Muñoz Chávez. Y, la segunda, la expropiación de terrenos de cultivo por parte de ETAPA para las instalaciones de los tanques de purificación del Agua Potable, obra que comenzó en 1990, terminó en 1993 y constituye un serio peligro para la supervivencia de los moradores del lugar, dedicados todavía a la Agricultura.
 
De todos los sacerdotes que han servido a Tixán ya desde Checa o desde Chiquintad, se les recuerda con especial gratitud a los siguientes: Al Padre Aurelio Torres porque  luego de un AUTO DE ENTREDICHO que tuvo que soportar Chiquintad entre 1947 a 1948, en que el Obispo de Cuenca Daniel Hermida mando a sellar las puertas de la Iglesia y suspendió el servicio pastoral; este sacerdote, organiza la llamada Tercera Orden Franciscana. Al Padre Julio Coronel Segovia, el mismo que mandó construir la nueva Iglesia de Checa,  por haber sido el que fundó en el sector, en la década de los sesentas, la Legión de María, que en sus comienzos estuvo integrado por unos 70 socios activos y unos 100 auxiliares.
 
También se le recuerda con especial afecto al Padre Humberto Rea, por haber sido un entusiasta formador de líderes en la línea de la Teología de la Liberación en los famosos talleres que tenían lugar en Monay a finales de la década de los sesenta y comienzos de los setenta. Nos alegra saber que en esa línea fueron formados y luego trabajaron llenos de entusiasmo y lealtad, algunas personas que hoy todavía existen para testimoniarnos: Andrés Mejía, del Centro de Chiquintad; Nicanor Pacheco, de la comunidad de San José; y, Rosendo Benavides, de Tixán.
 
Un afecto profundo se guarda hacia el Padre Luis Gonzalo Vásquez Calderón, a quien, además de deberle el impulso de obras materiales como la carretera al lugar, el arreglo de los caminos y el acompañamiento a los trabajadores del INERI que luchaban para ser justamente remunerados no con alimentos sino con dinero,  se le considera en lo espiritual, uno de los pocos mejores sacerdotes que han servido a esta feligresía. Con él ?dice un ciudadano? se empezó a entender mejor la Palabra de Dios, pues los sermones los hacía dialogando y su ministerio mismo lo realizaba con gran dedicación y seriedad.
   
Los últimos años, a partir de 1996 y coincidiendo con la llegada del padre Bolívar Jiménez Álvarez como 2° párroco de Chiquintad, y gracias a su dinamismo, Tixán ha realizado algunas obras que hablan de su deseo de progreso. Con el Síndico, Señor Mesías Niola, con la colaboración directa de Doña Esilda Cajamarca, hoy presidenta de la Junta Parroquial, y con el fervor de un comité muy bien estructurado, cuyos nombres constan en una placa adherida a una pared del local: se construyó un nuevo convento cuya inauguración se realizó en 1997 (el anterior fue demolido este mismo año); se restauró la capilla, especialmente el frontis; y, se mandó construir un nuevo y hermoso altar de madera con el artesano Señor que alcanzó un costo de 50 millones de sucres, de los cuales la mitad dio el Señor Luis Guachichulca y su esposa Rosa Guiracocha Puma, mientras que el resto puso la comunidad.
 
Mediante gestiones ante las autoridades cantonales y provinciales, como también mediante rifas y otros mecanismos inteligentemente ideados por las correspondientes directivas  para recolectar fondos: se ha pavimentado la plaza central, se ha construido el local del PAI (Puesto de Auxilio Inmediato), se ha realizado las mejoras de luz y agua potable; y recientemente, se acaba de construir el cerco de alambre y una capilla abierta en el cementerio de la comunidad.
 
En 1996 se terminó de construir un local para un subcentro de salud que lamentablemente todavía no ha entrado en funcionamiento.
 
En todos estos trabajos, no podemos jamás olvidar los nombres de algunos líderes que han impulsado esta obra, tanto de hombres como mujeres, que ha pesar de ciertos impases, han dado con decisión todo su apoyo. Tenemos entre otros a los Señores: Sergio Pinduisaca, Tomás Padilla, Alfonso Viñanzaca, Luz Fárez, Etc.
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